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… de vuelta a la oficina

El regreso a las oficinas este mes de septiembre ha suscitado temas clave sobre los que reflexionar a nivel empresarial.

Ante un panorama poco claro en cuanto a la situación sanitaria, y la incertidumbre acuciante por lo que respecta a aspectos como la situación económica, el comportamiento del consumidor o la educación, son muchos los interrogantes tanto en el lado de la empresa, como del profesional.

 

Las empresas tienen el reto de hallar la mejor forma de regresar a la oficina, garantizando la seguridad de sus trabajadores, pero también la eficiencia, la productividad y el bienestar de sus equipos. Aquí el reto está en mantener el sentido de propósito del profesional y el foco en lo importante a nivel de negocio.

 

El invertir en comunicar mucho y bien ya no es algo propio de circunstancias excepcionales, sino que se convertido en el “new normal”. Medir la cantidad y la calidad de la comunicación, y el hacerlo con apertura, transparencia y cercanía es trascendental para acompañar correctamente a los equipos en este regreso.

 

Llegados a este punto hay escollos que gestionar en función de cuál haya sido el modelo elegido por la empresa a la hora de regresar a la oficina. En el caso de teletrabajo 100%, el reto estará en poner medios para que los profesionales no se sientan aislados en sus casas, mostrarles confianza para que mantengan el compromiso y la productividad en los niveles deseados, y asegurando su bienestar incluso en la distancia.

 

Para los modelos híbridos en los que se ha regresado alternando el teletrabajo con algunos días de trabajo en la oficina, el reto estará en garantizar un equilibrio entre la flexibilidad a nivel de lugar de trabajo, con la necesidad de cumplir con ciertos objetivos profesionales.

 

Y en los casos en los que se tienen profesionales trabajando al 100% presencial o con teletrabajo, con otros que se han visto afectados por medidas laborales, el reto estará en asegurar la paridad entre ellos. Esta situación puede conllevar grandes diferencias entre colectivos, de forma que el que esté afectado por un ERTE puede sentirse sobrepasado por la incertidumbre y la inestabilidad laboral, mientras el que esté trabajando puede estar llegando a una situación de cansancio extremo por haber tenido que asumir mayores responsabilidades.

 

Algunas voces son partidarias de apostar más por la presencialidad, ya que consideran que el contacto humano mejora la productividad, contribuye a que se generen mejores sinergias entre los profesionales en beneficio de la creatividad, sea positivo para la salud emocional, mejore la comunicación y reduzca el riesgo de procrastinación.

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